
Réquiem
Las pupilas de tus ojos se dilataron
Caíste como un caballo cansado al suelo
La niebla secó tu camino
y ahí estas con tu cuerpo pesado
El espeso frío paralizó tus brazos
y ahí estas
sola
Con los labios sangrando
Por culpa de aquella bestia que los mordió
Mientras tu alma en purgatorio se define
entre el cielo y el infierno
De a poco desapareces
Los gusanos se nutren de tu cuerpo
Las raíces del viejo roble del bosque
te acurrucan
Mientras tú, en tu descanso eterno
lloras por el final que tú escogiste
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